Tuesday, October 30, 2007

Dos pétalos en una oscura rama húmeda


Siempre esperé encontrar a mi príncipe azul por casualidad, y como saben, nada hay más azaroso que un vagón de metro. Tomaba cada semana el mismo tren a una hora distinta. Las doce primeras semanas conseguí que al menos ocho aspirantes a príncipe me mirasen lujuriosos, pero ninguno tenía el chispazo químico pretendido. A la decimotercera semana cogía el último metro, y un lunes por la noche un vándalo me lanzó de improvisto a la vía. Cuando abrí los ojos encontré a mi príncipe azul Samur. Había encontrado entre los raíles a su media naranja con mi pierna dentro.

0 comments:

Post a Comment