Tuesday, November 13, 2007

Poema para jefes de personal

Uno menos feliz erradica de raiz su problema creyendo hacer de muchos individuos un ente más contento, pero esto no es matemáticamente cierto. No es, por así decirlo, riguroso el que separar a un jefe de sus órganos reproductores de maldad (cabeza, manos y pe*e) sea una solución práctica, y aunque este remedio que recomendamos no segrega tantas endorfinas tampoco le causará tantos cargos de conciencia. Además, ya nos vale después de miles de años de evolución andar por ahi mutilando a cualquier anormal que se empeña en demostrarlo.

El doctor dice: uno de estos pildorazos bitelianos cada 8 horas, no se salte la dosis ni la inocule por otro sitio que no sea el oido o su jefe morirá –no, esto es tentador– o no se curará.







0 comments:

Post a Comment